martes, 8 de octubre de 2013

MALDITA TARDE.

Y ahora marchaos, quiero estar solo, con la melancolía, volar en su cielo. Nunca pregunté quién eras, ni por qué me escogiste a mí, yo que hasta ayer me creía un rey. Perder el amor cuando llega la tarde, cuando a los  cabellos un poco de plata lo pinta, arriesgas enloquecer, te puede estallar el corazón, perder un hombre y tener ganas de morir. Déjame gritar, renegar el cielo, agarrar a pedradas todos lo sueños aún en vuelo, los haré caer, uno a uno, destrozaré las alas del destino y te tendré cerca. Sin embargo te comprendo y admito que estaba equivocado, escogía por ti, quién sabe lo que yo pretendía. ¿Y ahora qué es lo que queda de todo nuestro tiempo juntos? Un hombre demasiado solo que todavía te quiere. Sí, perder el amor, cuando llega la tarde cuando en el rostro hay una arruga que antes no había, intentas razonar, te haces el indiferente, hasta que te das cuenta que no ha servido para nada. Y quisieras chillar, sofocar el cielo, estrellar la cabeza mil veces contra la pared, respirar profundamente su almohada, decir: "Todo es culpa del destino si no te tengo cerca". Perder el amor, maldita tarde que recoge los pedazos de una vida imaginaria, piensas que mañana es un nuevo día pero te repites: "No me lo esperaba, no me lo esperaba" 

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